martes, 26 de julio de 2016

Maquillaje de novia en tonos malva para Lydia

 
 
 
 
 
 
Aún recuerdo la tarde en la que Lydia me esperaba en aquella cafetería. Solo con verla imaginé su maquillaje de novia. Tras cruzar varias palabras me di cuenta de que no era una novia cualquiera; era una mujer exigente, que había creado una boda en un entorno privilegiado y que tenía atados prácticamente todos los detalles del enlace... menos el maquillaje.
Había tenido la suerte de maquillar a su hermana como invitada, y aunque Lydia era reacia a que alguien que no fuera ella misma la maquillara el día de su boda, el maquillaje que vio en su hermana captó su atención. Sentí que de ese café que teníamos de por medio dependía no solo que Lydia confiase en mí, sino que los momentos previos a su boda fuesen de una manera o de otra.
Siempre digo que el equipo de personas que trabajen contigo ese día tiene que causarte sensaciones especiales porque van a formar parte de momentos únicos.
Maquillar a una novia siempre es un regalo que te hace esa persona y que a la vez conlleva una responsabilidad enorme. Al llegar a la casa de los padres de Lydia, comencé a colocar mis cosas y a maquillar a su madre y a su hermana. Ella estaba sorprendentemente tranquila, y aunque en los últimos momentos los nervios se hicieron presentes, todo salió a pedir de boca.
 
Desprendía una luz distinta al del día de la prueba del maquillaje. Le propuse utilizar tonalidades malva para destacar sus ojos azules y aceptó; algo que no suele pasar, ya que siempre optáis por tonos tierra en los maquillajes de novia. El caso es que como ya os he dicho, Lydia no era una novia cualquiera.
Quería que el acabado de sus sombras no fuera mate y que el maquillaje en general fuera muy natural, ya que casi nunca se maquilla. Dicho y hecho...
 
De lo que más me preocupé con diferencia fue de la piel. Resaltar los ojos de Lydia no era tarea difícil, pero que el maquillaje aguantara en buenas condiciones siendo mediados de julio en Córdoba y al medio día, sí que lo era; o al menos a mí era lo que más me inquietaba.
El maquillaje llevaba muchísima preparación para equilibrar la piel y por un lado evitar que la base y los productos en polvo se movieran, controlar el posible brillo y el poro, y por otro lado que ningún producto marcara líneas de expresión.  
En cuanto a los ojos, Lydia eligió un sutil ahumado con un punto de luz en el centro del párpado móvil. Esta técnica se utiliza mucho en novias porque en fotografía queda realmente bonito el maquillaje.
En cuanto a los labios optamos por un tono coral muy sutil, mezclado con un rosa empolvado que subiera ligeramente el tono.
 
 
 Muchísimas gracias Lydia por confiar en mí para formar parte de un día tan especial.
 
Muchísimas gracias a Fabián Luque por las imágenes cedidas.
 
 
 
Espero que os haya gustado el post, y ya sabéis que si vuestro "día B" se acerca, podéis contactar conmigo a través de mi e-mail : laura.tosal.blog@mail.com
 
Besos y gracias por leer.
 
 
 
 

 


 
 
 
 
 








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